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Mostrando las entradas etiquetadas como EN POCAS PALABRAS

La stamina

El idioma italiano puede con una sola palabra abarcar un mundo de ideas o definir el sentimiento preciso. En "La mujer rota" de Simone de Beauvoir, uno de los personajes dice: "(...) eso que los italianos designan con una palabra tan bella: la stamina. La savia, el fuego que permite amar y crear. Cuando has perdido eso, lo has perdido todo." ¡De eso se trata, señor!  Para qué agotarse en  profundos soliloquios si todos los motivos y todas las respuestas se explican allí. La stamina . ¿Se le está apagando? Procure avivarla. 

La luna en la botella

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Cuando todos los caminos fueron bloqueados, la luna llena permanece como la única vía segura e inconmensurable.  Da lo mismo su color: roja, blanca o gris, pero sí la forma y el brillo. Una gran luna redonda y brillante, para que al mirarla sepa el destinatario que ella sigue estando, y que espera. A menos que imagine que la encierra en una botella de cristal opaco que oculta para siempre en las montañas. © Carolina Meneses Columbié, 2015

Analogías fundamentales

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Foto del Madrid Antiguo: Biblioteca Nacional hacia 1930. Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional de España) Lo veo entrar a la biblioteca y me ocurre lo mismo que con los libros: algo en él me llama la atención y trato de iniciar un acercamiento discreto, como cuando leo el resumen de la contratapa para orientarme. ¿Hasta dónde valdría la pena llegar? Una relación o lectura liviana y rápida, de las que no dejan huella porque la cosa no da para más. Una relación o lectura ni tan superficial ni tan profunda, como las del verano. Podría ser que al conocerlo quisiera llegar un poco más allá de la mitad. Podría gustarme la forma. Y el contenido. Sentir la urgencia de descubrir la historia no contada, el desafío de entender su conflicto y los vericuetos de la trama, la necesidad de escuchar sus palabras certeras, con ese toque irrepetible que transforma lo cotidiano. Al llegar a ese punto decidiré que no  lo perderé de vista, que lo mantendré a mi lado por un...

El aturdidor de moscas

Durante el último almuerzo Gonzalo nos contó lo de la mascota de su hermano. Una araña grande e inofensiva a la que alimenta con moscas aturdidas. ¿Cómo lo hace? Pregunté. Las aturde pegándoles con una hoja de periódico enrollado, respondió. ¿Cómo las puede aturdir sin matarlas? Le volví a preguntar. Dándoles el toque justo, claro que al principio terminaba matándolas a todas y como la araña no recibe moscas muertas tuvo que aprender rápido. Pasaba días enteros practicando. Imagine usted la absurda escena y pregúntese, ¿una prueba del gran cariño que el hombre puede llegar a sentir por su mascota o la constatación de su inefable soledad? © Carolina Meneses Columbié, 2011

Secretos

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Casi amanece, Lucía apaga el computador y vuelve a la cama. Rafael ronca, se sienta a su lado y lo observa. La primera noche juntos él la despertó para decirle que roncaba como un hombre. No ronco, le contestó atontada por el sueño del que trataba de salir para defenderse. Y sí, ronca la noche entera. También durante el día, cuando dormita. En qué puede Lucía, que se cree tan diferente, ser diferente a Rafael si aparte de roncar, miente, cuando le urge y cuando no. Ronca, miente y utiliza simulacros, los mismos que utiliza Rafael. ¿No es el simulacro el aliño fundamental de todo romance? Jamás asistiría ella a la primera cita sin maquillaje, del que se lleva por fuera y del que se lleva por dentro. Se suma a la lista la ausencia de compromiso .  Desde la primera cita la ausencia de compromiso fue un acuerdo tácito y conveniente, ahuyenta preguntas desafortunadas que requieren de respuestas mentirosas y  preserva la inviolabilidad de los secretos. © Carolina Menes...