"Hoy ya sé muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo."
Herman Hesse. Demian. Pag. 42. Santiago: Centro Gráfico, 2002
En literatura, la armonía es el arte de producir una sensación agradable por la sonoridad de las palabras y el ritmo de las frases. Es una de las fortalezas de los buenos escritores, esencial al momento de escribir. Para lograrla: - No termines una frase con la expresión más corta. Ejemplo: Correcto : Separé por colores las cartulinas que utilizaremos. Incorrecto : Separé las cartulinas que utilizaremos por colores. (En este caso, el sentido de la frase se vuelve ambiguo) - Debes dar prioridad al complemento más corto, no puede quedar en la cola de la frase. Ejemplo: Correcto : Ordenen sus ideas antes de llevarlas al papel. Incorrecto : Ordenen, antes de llevarlas al papel, sus ideas . - Evita: La cacofonía, que es la repetición de sonidos iguales o semejantes. La monotonía, que es la falta de variedad en las palabras. Las repeticiones de las mismas ideas. Denota pobreza de ideas, de vocabulario y una deficiente corrección del t...
Archivo personal Coordinar un taller literario no es nada fácil, principalmente por la diversidad de alumnos que llegan a él. Sé por experiencia, primero como alumna y luego como coordinadora, que muchos de los que se matriculan y presentan un texto, no lo hacen con la intención de aprender sino con la de ser descubiertos, por lo que sufren una gran desilución cuando reciben como respuesta un sinnúmero de correcciones que interpretan como críticas o, en el peor de los casos, como ofensas. En este tipo de alumnos hay dos categorías: los que abandonan después de la primera clase y los que deciden continuar una vez que entienden que el coordinador no pretendía ofender sino enseñar. Dentro del grupo que continúa hay varios subgrupos: Los que hacen caso omiso de las correcciones recibidas. Este subgrupo provoca gran impotencia en el coordinador, que siente que está perdiendo el tiempo después de volver una y otra vez sobre los mismos errores explicándolos de mil maneras distinta...
Johan Potma Tortuga descansa sobre la plataforma del estanque de vidrio. Gata avanza, la vista fija y el vientre a ras del suelo. Estira la pata y empuja a Tortuga al agua. Gata corre, trepa al sillón de la ventana y se acurruca muy quieta. Tortuga se sumerge, nada hasta una de las esquinas del estanque y allí se queda un par de horas. De vez en cuando mira hacia la plataforma, intenta mover las patas, pero se arrepiente y se queda donde está. Cuando Gata no existía Tortuga era la única mascota de la casa. Mamá Humana la sacaba del estanque y juntas nadaban en la piscina grande. Tortuga solía recorrer el patio o se quedaba la tarde entera en el rincón que más le gustaba por fresco y sombreado: detrás del librero. Nada ni nadie perturbaban su paz. Hasta que Gata apareció. Día tras día Gata espera en el brazo del sofá a que pase Tortuga. Cuando está justo bajo sus patas salta sobre el caparazón, ruedan por el piso y quedan frente a frente. Una encoge el cuello y se paraliza. La ...
Comentarios