"Hoy ya sé muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo."
Herman Hesse. Demian. Pag. 42. Santiago: Centro Gráfico, 2002
Para el estudio de los guiones de diálogo suelo recomendar a mis alumnos el conocido artículo de Eduardo Scarletti: Guiones de diálogo . Pero más de alguno me ha dicho que no lo entiende. El uso correcto de los guiones de diálogo puede parecer difícil al principio, así que te explicaré de la manera más sencilla posible cómo hacerlo y salir airoso. El guión de diálogo es siempre una raya larga (—) que se logra usando el código ASCII Alt+0151. También se llama "guión largo" y sirve para indicar los parlamentos de los personajes y los incisos del narrador, o dicho en palabras más sencillas, las intervenciones del narrador para indicar quién habla y/o para ampliar la información, se hace sólo cuando es necesario. Son diez los usos más frecuentes de los guiones de diálogo: Uso 1 : En este caso el guión va pegado a la primera letra de la palabra inicial. —Siempre le digo a mis alumnos que el uso del guión largo requiere de mucha práctica. Uso incorrecto: — Siempre le dig...
Hace unos días llegó a mi correo la convocatoria a un Concurso de Cartas de Amor. Tiene sentido, quien más quien menos escribió o escribirá una carta de amor, o de desamor, que a la larga viene a ser más o menos lo mismo. En todo caso, siempre es un tema de lo más oportuno, ya que las cartas de amor no pasan de moda. Un escritor amigo mío dice: "si quieres escribir sobre el amor no menciones la palabra amor", entonces, la escritura de una carta de amor sería un ejercicio mucho, pero mucho más difícil y más interesante de lo que suponemos. ¿Cómo podríamos escribirla y no pecar de ridículos provocando el efecto contrario al que deseamos? Te voy a dar algunos consejos que puedes tomar o dejar, porque como digo siempre, en este negocio de la escritura lo que cuenta es el impacto. No comiences la carta con: "Amor de mi vida", "Mi amor", "Mi cielo", "Mi único y gran amor", hace mucho que pasaron de moda y ya fueron usados hasta el ...
Hoy vi en plena avenida a una viejita en bicicleta. Era flaca y algo encorvada, tendría unos ochenta cortos o un poco más. Avanzaba rápido de pie sobre los pedales, como si el sillín no se hubiera hecho para ella. De tanto en tanto, con un movimiento enérgico del brazo derecho apuraba a los automovilistas que le obstruían el paso, quienes con una cara de asombro que ni te cuento aminoraban la velocidad. No inspiraba lástima ni el deseo de protegerla con la advertencia de que se cuidara de los automovilistas o de alguna caída que podría serle fatal. No inspiraba inseguridad ni catástrofe inminente, sino ganas de llegar a ser una vieja como ella.
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