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Mostrando entradas de octubre, 2009

Me debato

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Me debato entre el tenerte y el no tenerte. No tenerte significa aturdir al olvido, desorientar al recuerdo. No tenerte es el sosiego que me destiñe la sangre, que me dobla la espalda. Tenerte, en cambio, es el taladro que me coloco en el pecho, y el pulgar con el que aprieto el botón del encendido.
2008
© Carolina Meneses Columbié

Mami, ¿quién fue el gran amor de tu vida?

-¿Quién fue el gran amor de tu vida, ah? ¿Te lo preguntó alguna vez tu hija o tu hijo de nueve años? ¿Te lo preguntó con esa manera particular que tienen los niños de nueve años de preguntar lo que no puede preguntarse en el momento que menos esperas, por lo general cuando estás preparando la cazuela de la noche u organizando los papeles para la reunión del día siguiente? La respuesta se complica cuando el gran amor de tu vida no fue el papá o la mamá del preguntón o preguntona, aunque en tales casos el preguntón o preguntona supone que el gran amor de la vida de uno es esa persona y por lo tanto no te lo preguntará. -A ver, a ver, a ver. A ver. Déjame ver. Mmm, veamos -le respondes con la esperanza de que la repetición de los averes consiga impacientar al preguntón o preguntona y que al final opte por pedir que le sirvas la cazuela porque ya le suenan las tripas. Ah, pero qué mala suerte, los niños y las niñas de nueve años que te preguntan ese tipo de cosas no se rinden con la faci…