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Mostrando entradas de agosto, 2011

Roald Dahl y la escritura

Maestro indiscutido del género infantil, su estilo irónico, implacable, ácido, con frecuencia cruel, lo convierte en uno de los escritores más leídos por los niños de varias generaciones. Y se equivocan los que piensan que los niños suspiran con las historias tiernas, moralistas, plenas de contenido educativo. A los chicos, como a los grandes, les gustan las emociones fuertes y cierta cuota de crueldad, sobre todo si se utilizan para reivindicar sus derechos. Pero Roald Dahl también escribió para adultos con la misma calidad con que lo hizo para los niños. Fue un escritor de ficción en el más absoluto rigor de la palabra, y con respecto al arte de escribir dijo:
"La vida de un escritor es un verdadero infierno comparada con la de un empleado. El escritor tiene que obligarse a trabajar. Ha de establecer sus propios horarios y si no acude a sentarse a su mesa de trabajo no hay nadie que le amoneste. Si es autor de obras de ficción, vive en un mundo de temores. Cada nuevo día exige…

Tal cual

Tengo un deseo desesperado
de sentirte. No te diré que vayamos con calma, porque no es calma lo que quiero
contigo, sino el vértigo de mar
huracanado. Que se detenga el mundo, que cesen los sonidos
del planeta, que el universo se confunda y que no podamos más que cerrar los ojos
   para no morir cuando la gran ola enloquecida nos lleve hasta la cima
para perdernos en esa nada absoluta que lo es todo sabiéndonos tan cercanos que al cerrar los ojos nos volvamos a encontrar. Tengo un deseo desesperado de sentirte.
(2006)
© Carolina Meneses Columbié

Allegro Non Troppo

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Un paseo no programado, el estado de ánimo propicio, la época del año indicada y la cámara de fotos siempre lista para preservar la huella de la belleza breve que nos sale al paso.





© Carolina Meneses Columbié

Imágenes: Archivo personal.

Una cita de Herman Hesse

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"Hoy ya sé muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo."
Herman Hesse. Demian. Pag. 42. Santiago: Centro Gráfico, 2002


Imagen: Tomada de "Taringa"