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Micromudanzas

Primero se quedó
una botella
de vino tinto vacía llamada Ema.
Después fueron el cepillo de dientes el dentífrico el desodorante algunos cabellos  como arrojados al azar
La toalla rosa confabulada
con el helecho ganándole terreno  a la monotonía de los claros.
Siguieron las pantuflas poco después  el pijama el broche para el pelo  antes de cruzar
la puerta.
Así
seguirá  hasta que le toque  a la vida.


Octubre, 2017

Consejos para un lector de poesía

Si usted va a leer poesía -o cualquier otro tipo de texto literario- ante el público, tenga cuidado con las manos. Si no sabe cómo usarlas le recomiendo que las deje quietas o que las use solamente para sostener el libro del que lee, de lo contrario terminará distrayendo al público y en lugar de escucharlo se pondrá a seguir el movimiento de sus manos con un penoso sentimiento de vergüenza ajena. Si no logra contenerse entonces sea comedido, muévalas un par de veces, no más, pero con elegancia: no se acomode la camisa, blusa, falda o pantalón,  no se rasque la cabeza ni las mejillas ni el cuello, no se frote la nariz, no aletee y que sus manos sigan el ritmo de las palabras. Con esto será suficiente y logrará que el público lo valore o como mínimo, lo respete.
No lo olvide.