"Hoy ya sé muy bien que nada en el mundo repugna tanto al hombre como seguir el camino que ha de conducirle hacia sí mismo."
Herman Hesse. Demian. Pag. 42. Santiago: Centro Gráfico, 2002
Archivo personal Coordinar un taller literario no es nada fácil, principalmente por la diversidad de alumnos que llegan a él. Sé por experiencia, primero como alumna y luego como coordinadora, que muchos de los que se matriculan y presentan un texto, no lo hacen con la intención de aprender sino con la de ser descubiertos, por lo que sufren una gran desilución cuando reciben como respuesta un sinnúmero de correcciones que interpretan como críticas o, en el peor de los casos, como ofensas. En este tipo de alumnos hay dos categorías: los que abandonan después de la primera clase y los que deciden continuar una vez que entienden que el coordinador no pretendía ofender sino enseñar. Dentro del grupo que continúa hay varios subgrupos: Los que hacen caso omiso de las correcciones recibidas. Este subgrupo provoca gran impotencia en el coordinador, que siente que está perdiendo el tiempo después de volver una y otra vez sobre los mismos errores explicándolos de mil maneras distinta...
Por Hernán Huergo Sí, queridos amigos de aquí y de allá, Emilio Mat ei sale este mes de Noviembre de 2006 con una Antología de Cuentos 2006, con el título de Escritores . Se trata de una compilación de 14 cuentos de igual número de autores. Los elegidos son un boliviano, una chilena, un español, un peruano y diez argentinos. Al libro lo pueden encontrar, por supuesto, en la Librería Fin de Siglo (Corrientes 1966), patria preferida de Don Emilio, fuera de estas páginas, claro está. El precio parece una bicoca aunque esta opinión quizás no sea objetiva pues sale de uno de los autores. Pero que cueste quince pesos argentinos, menos de cinco dólares, no sé cómo tomarlo. Espero que los que lo compren encuentren un poco más de valor que ese precio, en fin. ¿Qué les parece la tapa? La invitación que me llegó dice que el lanzamiento es en el Auditorio Monseñor Derisi de la UCA, allí en Puerto Madero. Y me dijeron que está abierta para todos. Yo no me la pierdo, de eso estén seguros, porque...
Si usted va a leer poesía -o cualquier otro tipo de texto literario- ante el público, tenga cuidado con las manos. Si no sabe cómo usarlas le recomiendo que las deje quietas o que las use solamente para sostener el libro del que lee, de lo contrario terminará distrayendo al público y en lugar de escucharlo se pondrá a seguir el movimiento de sus manos con un penoso sentimiento de vergüenza ajena. Si no logra contenerse entonces sea comedido, muévalas un par de veces, no más, pero con elegancia: no se acomode la camisa, blusa, falda o pantalón, no se rasque la cabeza ni las mejillas ni el cuello, no se frote la nariz, no aletee y que sus manos sigan el ritmo de las palabras. Con esto será suficiente y logrará que el público lo valore o como mínimo, lo respete. No lo olvide.
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