jueves, 1 de septiembre de 2011

Cómo escribir una carta de amor

Hace unos días llegó a mi correo la convocatoria a un Concurso de Cartas de Amor. Tiene sentido, quien más quien menos escribió o escribirá una carta de amor, o de desamor, que a la larga viene a ser más o menos lo mismo. En todo caso, siempre es un tema de lo más oportuno, ya que las cartas de amor no pasan de moda.
Un gran escritor amigo mío dice: "si quieres escribir sobre el amor no menciones la palabra amor", entonces, la escritura de una carta de amor sería un ejercicio mucho, pero mucho más difícil y más interesante de lo que suponemos. ¿Cómo podríamos escribirla y no pecar de ridículos provocando el efecto contrario al que deseamos? Te voy a dar algunos consejos que puedes tomar o dejar, porque como digo siempre, en este negocio de la escritura lo que cuenta es el impacto.

No comiences la carta con: "Amor de mi vida", "Mi amor", "Mi cielo", "Mi único y gran amor", hace mucho que pasaron de moda y ya fueron usados hasta el cansancio. Tú quieres ser original, impresionar y lograr tu objetivo.
Si eres hombre trata de no comparar a la destinataria con el sol o con la luna, con las rosas rojas o con lindas margaritas de la campiña en primavera, menos con el cielo, con el mar o con las estrellas, tampoco le digas que ella es lo más bello que viste en tu vida, las mujeres ya no creemos en tonterías. Y si eres mujer, no le digas que es el primer amor de tu vida o que, si bien no es el primero sí que es el gran amor.
Jamás escribas "no puedo vivir sin ti".
No adules con clichés.
No le prometas nada, ni tampoco se lo ofrezcas. Como bien dice el dicho: "Obras son amores y no buenas razones".
La salida tendrá que ser tan original como la entrada, los "Te ama con la vida", "Tuyo para siempre", "Vives en mis pensamientos", elimínalos, son ridículos y para nada convincentes.

A estas alturas te estarás preguntando qué escribir en tu carta. Aquí los consejos:

Sé gracioso y sácale una risa, o mejor una carcajada.
Sé osado, pero no confundas la osadía con la vulgaridad, y bueno, si sabes ser vulgar con sofisticación, bienvenido sea, hay para todos los gustos. En otras palabras, olvídate de San Valentín y asóciate con Eros, que en estos casos es el más indicado.
Recuérdale algún momento especial, por ejemplo, lo que estabas haciendo el día que se conocieron o dile que si no te hubiera ayudado a pintar tu casa nueva seguirías viviendo en un agujero negro. O algo por el estilo, ¿captas la idea?
Muy, muy importante es aliñar la realidad con un toque de ficción, lo que no te convierte en un mentiroso sino en un escritor.


Imagen: Thomas Benjamin Kennington angol festő (1856-1916)

© Carolina Meneses Columbié

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