sábado, 16 de julio de 2011

¿Te aburre el libro?


¿Te ocurre que no puedes avanzar en la lectura de algún libro? No porque te falte el tiempo, aunque el tiempo te falte siempre. No porque te esté apurando la persona o la biblioteca que te lo prestó. No porque el escritor no sirva. No hay caso. Por la noche, mientras tratas a duras penas de avanzar en la lectura te despierta sorpresivamente el ruido que hace al chocar contra el suelo cuando se te cae de las manos.
Dime:
¿Por qué aburre un libro de valor cuyo autor conoce el oficio? ¿Será que lo que unos consideran de valor para otros no lo es tanto? ¿Será que de tanto buscar termina por aburrirnos casi todo?
Para que un libro nos guste ¿lo tiene que haber escrito un autor con patrones mentales y emocionales similares a los nuestros?
Borges lo explica borgianamente:
Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. (Tomado de "Biblioteca personal", de Jorge Luis Borges. Alianza Editorial, 1997).
En el mundo hay demasiados libros como para estar sufriendo por uno, cuando te aburra, por muy de valor que sea, ciérralo, guárdalo, devuélvelo o regálalo, y búscate otro. Si el nuevo libro tampoco te gusta, ciérralo, guárdalo, devuélvelo o regálalo y búscate otro. ¿Hasta cuándo? Sencillo, hasta que des con el que te vuelva insomne. Parecido al amor, ¿no?

© Carolina Meneses Columbié

Imagen: Muchacha leyendo. Renoir

3 comentarios:

carlitropajarito dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
carlitropajarito dijo...

Hola. Como siempre he sido autodidacta en esto de escribir, el contenido de tu página ha sido un buen hallazgo. Encuentro muy cierto eso que dices sobre la coincidencia patrones mentales entre lector y libro. Y en mí caso, agrego eso y algo más, porque no sólo prefiero leer libros que me identifiquen, sino que también, para de alguna forma impregnarme de lo que leo y se me quede en mi perspectiva diaria. Como si leyendo sobre amor, me autoprograme, y viera siempre mi vida de esa forma. Así al derramar mi mundo interior en el papel, pueda escribir como vivo, y a la vez, busque vivir cosas como las que escribo. Y como eres bibliotecaria y has leído mucho más que yo, te hago una pregunta. Siempre he buscado un libro escrito con un protagonista optimista, observador e imaginativo como un niño, pero en cuerpo de adulto y desenvolviéndose en asuntos complejos de la vida adulta, con la esencia de papelucho pero no dirigido a un público infantil. Lo más parecido que he leído ha ido el tambor de hojalata, pero no he encontrado algo más preciso a lo que busco. Me interesa, para tener un referente de si esa fórmula es posible, porque generalmente siento que yo escribo buscando ser eso. Creo que por eso Benedetti es mí escritor favorito, por su humornostalgia y sentido del amor.

carlitropajarito dijo...

2° parte del comentario:

Aprovecho de profundizar a lo que me refiero. Es común encontrar en la literatura protagonistas como henry chinasky de bukowsky, que identifican a un gran número de personas, o en su defecto, llaman la atención, por ser un personaje que deseamos ser y pasarla así de bien como él, y que todo te importe una mierda. Otro ejemplo es el protagonista de guardián entre el centeno, de fácil identificación, sobre todo en la adolescencia. Ambos protagonistas parecen compatibilizar con el lector y a la vez desenvolverse en un escenario adulto. ¿Pero un papelucho adulto como protagonista, podría cuajar? Yo no he encontrado protagonista así en literatura, donde utilice el humor o visión ingenua de las cosas, como si no fuera posible dar profundidad a los temas con ese estilo. En cambio, si abunda el humar acido u opinión pesimista de la vida, para llegar con profundidad a los temas. Un ejemplo del protagonista que busco, lo encuentro en el cine, y es forrest gump, pero para conseguir la verosimilitud se valieron de que el protagonista tuviera un retraso mental. Otro ejemplo, es el prota de la película big fish, pero utilizaron como recurso que en realidad el prota era así por la magia del padre en contactar sus anécdotas como cuentos, mezclando fantasía y realidad. Es decir, un protagonista como el que busco, sin valerse de un artificio para conseguir verosimilitud ¿existe un prota así en la literatura?